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Raíces en la niebla

Ahora comprendo al hombre de negocios.
El rito de la soledad.
Asomarse a la venta de su habitación.
Sofocarse.
Llamar a una mujer.
Ese deseo paradójico
de olvidarse de sí mismo
y de que le recuerden
haciendo lo que hizo,
no lo que hace ahora.
Un sustituto tras otro,
nunca el original.
Así un año tras otro,
hasta que las primitivas imágenes quedan borradas.
Y queda una fortuna consolidada
en el vacío, en la nada,
de forma que los herederos no notan la ausencia.

Grito y piedra



XXX

Eco:
un hombre sólo grita,
un hombre sólo responde.

XLIX

Los peces voladores,
aún brillantes,
en la cubierta del barco.

Monólogos

EL DIRECTOR DE LA SALA DE FIESTA

Me parece estupendo
que los jóvenes bailen y se emborrachen.
Al fin y al cabo
ellos son los que pagan.
Con su dinero
compraré una casa en la sierra
y mis hijas estudiarán
en un colegio de monjas.

Derecho de Asilo



DESHABITACIÓN

Despoblada la piedra de recuerdos
¿Aún te aferras a ella?
¿Cuánta agua
ha tenido que resbalar sobre tu corazón
hasta dejarlo pulido y redondo
como un canto de río?
¿Y cuánta más tendrá que pasar
hasta que te arrastre?



ANCIANO EN LA PLAYA

¿Dónde fue ese vigor tumultuoso?
¿Ese romper las olas con el pecho?
Y al mismo tiempo esa sutileza,
ese oler la hierba mojada
que tras de sí deja la tormenta,
antes incluso de que ésta llegue.
A ningún sitio, sino aquí,
a este cuerpo cuya respiración ansiosa
cada vez más se confunde con el viento.
Unos lo llaman Dios,
otros la muerte.



LA CARAVANA

También de mañana
salen todos los días las caravanas
de Madrid, de Londres, de Nueva York,
de todos los centros de poder del mundo,
en busca de la tierra prometida
que, una vez hallada,
resulta no ser la que buscaban.
Los hombres entonces
se reúnen a deliberar junto a la hoguera
y comprueban que la tierra ambicionada
es, para unos, una cifra,
para otros un rostro o un recuerdo,
para otros simplemente una quimera,
lo inalcanzable, para todos, siempre.
Apagan, pues, el fuego y se van,
sin sospechar que lo que están abandonando
es lo que realmente anhelan:
un instante de calidez bajo la luna
mientras el infinito los espera.