Avutarda imperial (Pavus Gloriosus) 12/1/2004


Esta espléndida ave de dos metros de alzada y cincuenta kilogramos de peso es uno de los más majestuosos animales de las estepas literarias. Vuela como una bala de cañón, aunque prefiere desplazarse pausadamente, estirando su largo cuello y dando grandes zancadas, lo que le permite destacar su silueta contra el horizonte, y de esta forma puede ser divisada desde muchos kilómetros de distancia y adecuadamente admirada. Está en todos los lugares donde los pájaros se acumulan, aunque ni come sus mismos alimentos, ni vuela de la misma forma, ni en definitiva tiene nada que ver con ellos; sin embargo, no dejando de pavonearse, les lame el cogote y les silba, efectuando ciertos “simulacros de proximidad” (v. Bestseller) que tienen la propiedad de adormecer las mentes de los espectadores, los cuales confunden la enciclopédica ignorancia y legítimo desinterés de Pavus Gloriosus por cuanto exceda del mero espectáculo, con su don para las relaciones pajariles. Una vez conseguido un cargo en consonancia con las brillantes actuaciones realizadas, la avutarda nombra a su vez a los pájaros que más chillan y menos se ocupan de la bandada, con lo que termina por darse la razón a sí misma y queda patente que efectivamente todo aquello en que interviene no es sino representación vana.